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Todos conocemos a alguien, si bien no somos nosotros mismos, que se tapa hasta arriba hasta en las noches de verano. Muchas personas no consiguen dormir si no se tapan con algo ¿Por qué? El uso de sábanas y ropa de cama es un hecho relativamente reciente. Históricamente se han tratado siempre de productos caros que solo estaban al alcance de unos pocos. El común de la gente recurría a dormir juntos en la misma habitación, incluidos los animales. Conforme los precios de la ropa de cama se fue abaratando se convirtieron en productos más accesibles. A día de hoy, son un elemento común en los dormitorios de todas las sociedades, a excepción de algunas nómadas.

Una de las razones principales y más obvias es que nuestro cuerpo necesita un aporte extra de calor por la noche. Nuestro cuerpo se enfría naturalmente cuando nos dormimos. Es una de las razones por las que se recomienda darse una ducha antes de ir a la cama, puesto que el cuerpo se enfriará induciendo al sueño. Sin embargo, esto no acaba de explicar por qué nos tapamos también en las noches más cálidas. Mientras dormimos (en la fase REM), el cuerpo no es capaz de autorregular su temperatura. Esto además coincide con las horas más frías de la noche, por lo que nuestro cuerpo ha asumido naturalmente que, si no nos tapamos, pasaremos frío durante la noche.

Hay una segunda razón que tiene más que ver con el funcionamiento de nuestro cerebro. Ha sido probado que el suave tacto de las sábanas estimula la producción de serotonina, reduciendo la ansiedad y el estrés. La serotonina ayuda a regular el sueño, es por ello que el insomnio y la depresión están conectados.

Por último, también es una simple costumbre. Desde pequeños nuestros padres nos han tapado cada vez que vamos a dormir así que asociamos el hecho de irse a dormir con las sábanas.